CHILE: DE LAS DOS DERROTAS A LA CONSOLIDACIÓN DEL NEOLIBERALISMO
Somos herederos de una larga tradición de lucha. Pero a la vez somos hijos de dos generaciones derrotadas. En la vida Partidaria y el conjunto de la izquierda la primera aseveración es vista como motivo de orgullo y glorificación, en cambio, la segunda es comúnmente olvidada para realizar análisis y acciones en pos de lograr una sociedad más justa y solidaria, que nosotros llamamos SOCIALISMO.
Las dos derrotas a las que me refiero son; la tragedia en que terminó el proceso de masas conscientes más grande de nuestra historia en los años 70, que desembocó en la cruel y genocida dictadura militar de Pinochet. Y más adelante, la llamada transición democrática, liderada por la Concertación , sin considerar en nada los intereses de los sectores populares y las clases subalternas, luego de un auge en la decisión política de las mayorías durante los 80.
Ambos procesos truncados se encuentran en constante relación con la instauración del neoliberalismo en Chile. Una relación dialéctica, en que cada derrota, da paso a consolidar el sistema dominante, que pasaremos a explicar a continuación.
Análisis del proceso revolucionario Chileno
A menudo cuando se habla de las causas del golpe de estado y la incapacidad de la izquierda para responder al ataque final que costó perder todo un proceso de décadas, se tiende a hacer un ejercicio reduccionista de decir que el gran error del PC fue no haber desarrollado una política militar. Quiero que quede claro que lo que planteamos no es antagónico al argumento anterior, sino que hay que hacer un análisis mucho más completo de las causas de la derrota sufrida. En primer lugar, criticar el intento de hegemonía en el movimiento obrero que el PC tenía e impidió desarrollar el poder popular, que en ese momento se gestaba embrionariamente en los cordones industriales, los comandos comunales y otros organismos. La razón que esgrimía nuestro partido era que el único representante real de los trabajadores era la CUT , pero no se daban cuenta que la Central fue creada en condiciones de luchar por los derechos laborales en el sistema capitalista y por lo tanto su fin último era una lucha por reivindicaciones económicas y poseía una estructura orgánica de acuerdo con lo anterior. En segundo lugar la falta de unidad real de la izquierda debido a la dicotomía reforma o revolución, por un lado el PC y Allende y por otro el PS y el MIR. Ambos sectores cayeron en errores, uno que creía fielmente en la vía pacífica y en la legalidad y el otro en continuamente negarse a desarrollar táctica políticas de corto plazo de acuerdos momentáneos con sectores progresistas de la burguesía y que permitieran a la larga un avance del movimiento revolucionario. Aunque es interesante destacar que dichos sectores del ala izquierda como el MIR decidieron el año 73 ir a las próximas elecciones y que durante el primer año de dictadura Miguel Enríquez llamó a formar un frente amplio junto a los progresistas de la DC en contra de la “dictadura gorila” (1).
La coerción necesaria en la instauración del neoliberalismo
La primera derrota mencionada hace alusión al golpe militar, por lo que se hace evidente que para la instauración del capitalismo salvaje fue necesario usar toda la fuerza coercitiva del estado y así reprimir cualquier posición disidente a la oficial. Aquella frase de Marx en que se refiere “a la violencia como partera de la historia” cobra sumamente validez. La represión y el genocidio fueron claves en el primer periodo del proceso de sometimiento de las clases subalternas al neoliberalismo.
Las privatizaciones de las empresas públicas, la atomización de la Educación tanto básica, media como superior, a través de la municipalización de la enseñanza primaria y secundaria y la división de las universidades nacionales (U. de Chile y Técnica del Estado), en diversas universidades regionales. La constitución autoritaria que es el pilar fundamental de un sistema de libre mercado. Todas estas acciones, que tienden a fomentar una sociedad llamada “liberal y democrática” por los autores del neoliberalismo, en sus orígenes lo que menos tienen son elementos democráticos y libertarios, sino la más grosera violencia masiva y el atropello de DDHH más atroz que ha vivido nuestro pueblo.
El consenso cultural como pilar fundamental en la dominación y la llamada “transición democrática”.
El plebiscito del 5 de octubre de 1988 no sólo marca el comienzo del fin de la dictadura militar, sino que el inicio del domino que las clases dominantes efectúan a través del consenso cultural y progresivamente cada vez menos mediante la coerción, para la preservación y estabilidad del modelo capitalista neoliberal. El método usado para llevar adelante este proceso ha sido continuamente el engaño y la mentira vestidos eufemísticamente con ropajes de “izquierda”. Por ejemplo en los 16 años de Concertación, esta coalición todavía no cumple sus dos principios fundacionales, los cuales eran, acabar con la Constitución de 1980 y con el modelo neoliberal. Es por razones como estas que aún no sabemos cuando acabará la llamada “transición democrática”, término que lo único que significa es que se han hecho cambios o modificado matices en la superestructura del estado, pero en el fondo las relaciones sociales se mantiene iguales o peores que en tiempos de dictadura.
El dominio cultural se ejecuta con el fin de imponer la visión del mundo de la clase dominante en las clases subalternas, para esto se utilizan diversos mecanismos de control de masas, como los medios de comunicación que fomentan el individualismo exacerbado e inconsciente. También otra de las formas que más ha funcionado ha sido la captación por parte de la clase dominante en sus empresas y en el estado de intelectuales que históricamente fueron de izquierda, lo que en el lenguaje gramsciano se conoce como transformismo político, para así dotar de una vestimenta “progresista” al modelo y efectuar la “revolución pasiva”(2), es decir, enarbolar las banderas de los trabajadores en el discurso pero no en la práctica como mecanismo para atenuar las posibles movilizaciones sociales que pudiesen darse.
Es por esto que resulta inconcebible que el PC haya decidido apoyar a Michelle Bachelet en segunda vuelta, teniendo presente las continuas jugadas engañosas que la Concertación ha realizado en estos años. Contentándose con los llamados “5 puntos”, que no cuestionan en nada el modelo capitalista neoliberal, y además permitiendo que la opinión pública sólo piense que nosotros luchamos en contra del Sistema Binominal, debido al enfoque específico que se le ha hecho, que para la mayoría del pueblo parece una mezquina demanda política de un grupo de la elite excluido, y no un reclamo político social. El partido olvida hacer eco del buen sentir que puede tener las clases subalternas, pues existen muchas otras temáticas que son más de interés al buen sentido popular. ¿Cuál tema es más convocante, el binominal, o Pascua Lama y el derecho a huelga?
No es difícil darse cuenta que las dos últimas son capaces de fomentar una movilización social, en vez de la primera. Lo que demuestra claramente que el PC es un partido con falta de instinto político y cuya responsabilidad en esto le cabe casi exclusivamente a los dirigentes, pues tienen atributos omnipotentes que son imposibles de ser contrarrestados por los militantes de base. Además los primeros son los que se llenan la boca con frases cliché de la base social y la mayoría vive de su cargo en el partido y no ha hecho trabajo de masas en décadas. Por lo tanto debemos preguntarnos; ¿el Partido es realmente un instrumento de clase? Si ni siquiera es capaz de conquistar la unidad de la izquierda, pues lo que pretende es imponer posiciones en vez de legitimarse ante el resto. No somos capaces de insertarnos en los organismos de la sociedad civil (lo que habitualmente llamamos frentes de masas) para construir desde abajo un contrapoder y una cultura liberadora. ¿Qué partido necesitamos, uno pasivo y que cae en todos los vicios sistémicos o uno que sea el germen de una nueva sociedad, que sepa hacer política y por lo tanto sea visto como alternativa por los sectores populares?
Nuestra lucha debe ser por lo segundo, por transformar nuestro partido en un verdadero príncipe moderno (3).
Tupac Amarú
(1) Término usado por Miguel Enríquez y el MIR para referirse a la dictadura militar.
(2) Transformismo político y Revolución Pasiva son términos incorporados al marxismo por Antonio Gramsci.
(3) Término que usa Antonio Gramsci para denominar al Partido que le corresponde el rol histórico de crear una nueva concepción de mundo de la sociedad. Lo hace parafraseando a Maquiavelo.
